Varios estudios han demostrado que el ajo es antilipidémico, antitrombótico, antihipertensivo, anticarcinógeno, antiglicémico, antioxidante y potenciador del sistema inmune.
Estos efectos se atribuyen principalmente a un componente activo llamado alicina.
Cuando el ajo se maja o parte, la alicina se transforma en otro compuesto llamado dialil disulfido, que le da su olor característico.
El ajo está disponible en forma natural (dientes de ajo) y en formas más concentradas como tabletas o cápsulas.
Las dosis típicas utilizadas en los estudios van de 600 a 900 miligramos de ajo en polvo al día, o pastillas con 0.6 a 1.3% de alicina. Esto es equivalente a consumir entre medio y un diente de ajo fresco al día.
A pesar de sus efectos positivo, el consumo de ajo puede causar algunos efectos adversos como mal olor corporal, mal aliento, ardor en la boca del estómago, flatulencia y otros problemas gastrointestinales.
Muy importante: las personas tomando aspirina o medicamentos anticoagulantes deben evitar el consumo excesivo de ajo.
Fuente: Gropper S, Smith J, Groff J. Advanced Nutrition and Human Metabolism. 5th ed. Belmont, CA: Wadsworth Thompson Learning; 2009.