La falta de proteínas en la dieta puede traer consecuencias para los adultos mayores como disminuir las defensas, retrasar la cicatrización de heridas y úlceras, debilitar los huesos, causar anemia, debilidad muscular, fatiga, retención de líquidos y cambios cognitivos.

Por ello es recomendable incluir fuentes de proteína en su dieta. Esta proteína se puede repartir a lo largo del día porque usualmente ellos hacen comidas pequeñas. Por ejemplo:

  • Incluir un huevo o una tajada de queso fresco en el desayuno.
  • Tomar una taza de leche a media mañana o media tarde. Si no le cae bien la leche regular, puede probar con leche delactosada, yogurt líquido o leche agria.
  • Agregar fuentes de proteína en el almuerzo y en la cena. Por ejemplo: frijoles molidos o carnes fáciles de masticar como carne molida, pollo desmenuzado y pescados blandos.
  • Agregar leche en polvo o un suplemento de proteína en polvo a las preparaciones como purés y cremas.

 

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