Mito: el lactato es un producto de desecho que se acumula y causa fatiga muscular. Aumenta la acidez del músculo hasta el punto en el que duele y no puede funcionar bien.

Verdad: el lactato no es tan malo como se cree. Sirve como una fuente de energía para la contracción muscular y más bien retrasa la fatiga.

George Brooks es el investigador que ha roto los mitos sobre el lactato. Él descubrió que el lactato producido en el músculo puede viajar a otros músculos que trabajan a baja intensidad y a órganos como el corazón, hígado y cerebro, para ser usado como fuente de energía.

También encontró que el músculo puede usar lactato durante el ejercicio aeróbico. Las mitocondrias en las células musculares se encargan de producir energía a partir de diferentes sustratos, y uno de ellos es el lactato. En vez de ser un producto de desecho, el lactato es otra fuente de energía muscular.

Una adaptación al entrenamiento aeróbico es producir más mitocondrias, así que el entrenamiento aeróbico puede ayudarnos a utilizar más lactato como combustible. Pero resulta que la acumulación de lactato al hacer trabajos de alta intensidad también puede aumentar la producción de mitocondrias. Al final, tanto el entrenamiento aeróbico como el anaeróbico ayudan a producir más mitocondrias que nos permiten usar más lactato como fuente de energía durante el ejercicio.

Fuente: Brooks, G. (2004). Exercise Physiology: Human Bioenergetics and Its Applications. McGraw-Hill: EU.

 

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